Batalla del Golfo de Leyte

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Leyte: Hundimiento del acorazado “Musashi”, batalla del Mar de Sibuyan, 23 y 24 de octubre de 1944. Antes de la batalla, el Vicealmirante Kurita, plenamente consciente de la probabilidad de que su flota fuera derrotada, se dirigió a sus comandantes: “Sé que muchos de ustedes se oponen firmemente a esta asignación. Pero la situación de guerra es mucho más crítica de lo que cualquiera de ustedes pueda imaginar. ¿No sería vergonzoso que la flota permaneciera intacta mientras nuestra nación perece? Creo que el Cuartel General Imperial nos está brindando una gloriosa oportunidad. Porque me doy cuenta de lo serio que es realmente la situación de la guerra, estoy dispuesto a aceptar incluso esta última misión para irrumpir en el golfo de Leyte. Todos debéis recordar que existen los milagros”. Sin embargo, la batalla del almirante Kurita empezó mal. En el primero de una letanía de errores Kurita no tomó precauciones antisubmarinas después de que un operador de radio a bordo del Yamato captara señales de submarinos estadounidenses. La mañana del 23 de octubre de 1944, el buque insignia de Kurita, el “Atago”, fue hundido por torpedos disparados desde los submarinos USS “Darter” y USS “Dace”. Su barco se hundió tan rápidamente que Kurita se vio obligado a tomar un baño de agua salada temprano en la mañana en el que se vio obligado a nadar para salvar su vida. Menos afortunados fueron 359 miembros de su tripulación que murieron. De los barcos hermanos del “Atago”, el crucero pesado “Maya” fue hundido, mientras que el “Takao” sufrió graves daños. El “Takao” fue escoltado fuera de la batalla llevándose consigo a dos destructores japoneses. En respuesta, en la llamada Batalla del Pasillo de Palawan, los japoneses ganaron un premio fortuito, aunque simbólico, cuando el USS “Darter” encalló y toda su tripulación tuvo que ser rescatada por el USS “Dace”. Con el avance de la batalla, la fuerza de superficie de Kurita ahora enfrentaba el ataque de los portaaviones de Halsey. Privados del poder aéreo más fuerte de McCain (Fuerza de Tareas 38.1), los portaaviones del grupo del contralmirante Gerald Bogan (Fuerza de Tareas 38.2) concentraron sus ataques en los acorazados “Nagato”, “Yamato” y “Musashi”. El “Musashi” se convirtió en su principal objetivo. Los primeros torpedos que atacaron al Musashi apenas se hicieron notar en su casco fuertemente blindado y mantuvo su velocidad a más de veinte nudos. Esto fue seguido poco después del mediodía por una segunda oleada de VB-15 Helldivers y VF-15 Hellcats del USS “Essex” (CV-9), USS “Intrepid” (CV-11) y USS “Lexington” (CV-16), la Clase Essex. reemplazo del Lexington, (CV-2), que fue hundido en la Batalla del Mar del Coral en 1942. sobre la hora y media siguiente, el “Musashi” redujo la velocidad a diez nudos y se escora cinco grados a babor y 4 metros hacia abajo en la proa; comenzando a quedarse rezagado. En el enfrentamiento entre acorazados y portaaviones sólo podía haber un ganador. Cuando a las 15.30 horas una tercera oleada de bombarderos del USS “Enterprise” (CV-6), USS “Franklin” (CV-13), USS “Intrepid” (CV-11) y USS “Cabot” (CVL-28, un portaaviones ligero) alcanzaron al Musashi en con once bombas y ocho torpedos más, haciendo un total de diecinueve impactos de torpedos y diecisiete bombas. Su destino estaba sellado. Un artillero trasero del Helldiver, Russ Dustan, que servía en el “Franklin” recordaba: “¡El Musashi era enorme! Nunca había visto algo tan grande en toda mi vida. Fue una vista magnífica”. Una escora de diez grados fue corregida por bombeo y contrainundación a seis grados, pero la proa se hundió 7 metros y el agua del mar comenzó a barrer la cubierta principal que estaba llena de cuerpos desmembrados. Kurita ordenó que el “Musashi” fuera varado y ser utilizado como batería estacionaria. Cuando sus motores fallaron, el gran acorazado escoró doce grados a babor y se ordenó una evacuación. A las 19.36 horas. El “Musashi” volcó y se hundió por la proa llevando a la muerte a 1,023 hombres. Posteriormente, los destructores recogieron a 1,326 supervivientes. Otros cincuenta de ellos murieron cuando 420 de ellos eran embarcados a bordo del “Santosu-Maru”. Para ocultar la noticia del hundimiento, los supervivientes fueron reubicados en una isla remota en el mar interior de Seto. El capitán Kenkichi Kato, a quien se convenció de que no se hundiera con su barco, escribió en su cuaderno: “... Me complace que otros barcos en el mar casi no hayan sufrido daños. De alguna manera siento que, como objetivo principal, el “Musashi” logró salvar la flota”. En contexto, en aquel día, solo unos 45 de los 259 cazas estadounidenses consiguieron dar en el blanco. Aquello quedaba muy por debajo de las grandes actuaciones de los pilotos de portaaviones en el otoño de 1944. A pesar de haber hundido el “Musashi”, las salidas estadounidenses del 24 de octubre fueron relativamente infructuosas. Con un coste de sólo dieciocho aviones, la 3° Flota de Halsey había hundido el orgullo de la flota japonesa, el antiguo buque insignia del almirante Yamamoto y un barco que sus diseñadores y constructores consideraban casi insumergible. Los ataques de los portaaviones, que también causaron daños a los acorazados “Yamato”, “Nagato” y el crucero pesado “Myoko” obligaron a Kurita a dar media vuelta y retirarse, pero al final de la tarde volvió a dirigir sus barcos hacia el estrecho de San Bernardino, aún quedaban las batallas del 25 y 26 de octubre…


Constituyó la última oportunidad de la Marina Imperial Japonesa para revertir la situación en la Guerra del Pacífico. Las Filipinas fueron el lugar escogido para este enfrentamiento en que tanto Estados Unidos como Japón protagonizarían un espectacular duelo con unidades de superficie que se superarían nada menos que dos millones de toneladas de desplazamiento, lo que convertiría a este combate en el mayor choque de la Historia Aeronaval.
La Batalla del Golfo de Leyte supuso el ocaso definitivo de la Marina Imperial Japonesa. A partir de los sucesos de Octubre de 1944 frente a las Filipinas, lo que antaño había sido la flota más grande y orgullosa de todas las potencias en liza, se redujo de manera humillante a unas escasas unidades que serían empleadas para misiones secundarias e incluso suicidas, como por ejemplo el acorazado Yamato durante la «Operación Ten-Go» en la Batalla de Okinawa de 1945. A pesar de todo y de no haber sido por la precipitada huida de la Fuerza A del vicealmirante Takeo Kurita en la Batalla de Samar, la «Operación Shogo» fue un plan excelente porque de haberse ceñido los protagonistas a las líneas originales podría haber concluido con éxito y con un enorme revés para la Flota estadounidense, que aunque no hubiese variado el rumbo del conflicto, sí habría cambiado todo el panorama político y militar posterior del último año de la Segunda Guerra Mundial.


Mapa de la Batalla del Golfo de Leyte sobre Filipinas en Octubre de 1944

El Yamato, alcanzado por una bomba cerca del montaje delantero

El USS Princeton en llamas al este de Luzón

Impresionante imagen. El Musashi es duramente castigado por la aviación naval estadounidense. Las cortinas de humo no pudieron evitar el desastre

Acorazado japonés Musashi inclinándose poco a poco justo antes de hundirse durante la Batalla del Mar de Sibuyán

El general Douglas MacArthur y su personal, junto al presidente filipino Sergio Osmeña, bajan a tierra en la playa de Palo, Leyte, 20 de octubre de 1944

El super acorazado Yamato y al fondo un crucero pesado avanzan a toda maquina entre los disparos y ataques aéreos de la Taffy 3

El portaaviones de escolta Gambier Bay rodeado de las salpicaduras de agua de los impactos de los cañones japoneses visto desde el portaaviones de escolta Kalinin Bay

El portaaviones de escolta Gambier Bay en llamas, es centrado por las andanadas japonesas

Bajo fuego de los navíos japoneses los destructores de la Taffy 3 lanzan cortinas de humo

Los destructores y portaaviones de escolta de la Taffy 3 lanzan mas cortinas de humo



El portaaviones de escolta St Lo es impactado por un kamikaze. 
El USS St. Lo estalla tras ser alcanzado por un kamikaze, conviertiéndose en la primera víctima estadounidense de las Unidades Especiales de Ataque japonesas

La Taffy 3 y la Fuerza Central frente a frente

El crucero pesado japonés Tone fotografiado desde un avión estadounidense

La batalla del Golfo de Leyte, la batalla naval más grande de la historia, es fascinante por muchas razones en los niveles estratégico, operacional y táctico de la guerra naval. Fue una batalla aeronaval, de superficie y submarina a una escala tan masiva que nunca antes se había visto, y probablemente nunca se volverá a ver.
Como anticipamos ayer, el día 25 de octubre de 1944 fue el día decisivo de esta gran contienda, en el que se libraron las batallas del Estrecho de Surigao y de Samar.
SURIGAO
La batalla del Estrecho de Surigao fue la última batalla -al día de hoy- en la que los acorazados se enfrentaron entre sí en una acción de superficie. La "Fuerza Sur" estaba conformada por los viejos acorazados Yamashiro y Fusō, un crucero pesado y cuatro destructores, reforzada por la “Segunda Fuerza de Ataque” japonesa, compuesta por los cruceros pesados Nachi y Ashigara, un crucero ligero y cuatro destructores.
Cuando la escuadra se acercó al Estrecho de Surigao, se topó con una trampa mortal colocada por la 7ma Flota. El contralmirante Jesse Oldendorf tenía una fuerza sustancial que comprendía de seis acorazados, West Virginia, Maryland, Mississippi, Tennessee, California y Pennsylvania, cuatro cruceros pesados USS Louisville (buque insignia), Portland Minneapolis y HMAS Shropshire, cuatro cruceros ligeros (entre ellos el Phoenix y Boise, luego ARA Gral. Belgrano y 9 de Julio), 28 destructores y 39 lanchas torpederas.
Cinco de los seis acorazados estadounidenses habían sido hundidos o dañados en el ataque a Pearl Harbor y posteriormente reparados o reconstruidos. La única excepción fue el Mississippi, que estaba en Islandia en servicio de escolta de convoyes en ese momento.
Los resultados fueron devastadores para los japoneses. Aproximadamente a las 0300, los dos acorazados japoneses fueron alcanzados por torpedos. El Yamashiro pudo avanzar, pero el Fusō se hundió 40 minutos después de ser alcanzado por los torpedos del USS Melvin. Tres destructores también fueron hundidos. El USS Phoenix fue el primero en acertar sus salvas contra el Yamashiro, que luego recibió el fuego concentrado del resto de la flota.
De los siete barcos de la “Fuerza Sur”, solo el Shigure pudo escapar. Los buques de la retaguardia, la "Segunda Fuerza de Ataque", sobrevivieron a la Batalla del Estrecho de Surigao, pero fueron hundidos en otros enfrentamientos alrededor de Leyte.
SAMAR: LAS “TAFFY”
“En ningún enfrentamiento de toda su historia, la Armada de los Estados Unidos ha mostrado más valentía, agallas y coraje que en esas dos horas de la mañana entre las 07:30 y las 09:30 frente a Samar." (Samuel Eliot Morison, Historia de las operaciones navales de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, Volumen XII, Leyte).
Gran intro. Veamos, más al norte de Surigao, se libraría la batalla de Samar, donde sería una de las protagonistas la “Fuerza Central”. Como vimos ayer, Halsey mordió el anzuelo y toda la fuerza disponible de la 3ra Flota continuó navegando hacia el norte, dejando el Estrecho de San Bernardino completamente desprotegido. No había nada entre los acorazados de la Fuerza Central del vicealmirante Takeo Kurita que ahora navegaban hacia los buques de desembarco estadounidenses en el golfo de Leyte, a excepción del vulnerable grupo de portaaviones de escolta frente a la costa de Samar .
La fuerza de Kurita tomó por sorpresa a la Unidad de Tarea 77.4.3 ('Taffy 3') del contraalmirante Clifton Sprague. Sprague ordenó a sus portaaviones que lanzaran sus aviones y que se replieguen hacia el este, ocultando la retirada con una cortina de humo montada por los destructores.
Kurita, sin saber que Halsey había caído en la trampa, asumió que había encontrado un grupo de portaaviones de la 3ra Flota. El destructor USS Johnston era el más cercano al enemigo. Por su propia iniciativa, el capitán de corbeta Ernest E. Evans dirigió su irremediablemente superado buque hacia la flota japonesa y disparó sus torpedos contra el crucero pesado Kumano, dañándolo y forzándolo a salirse de la línea.
Al ver esto, Sprague envió al resto de las naves de escolta de la Taffy 3 a la refriega. Los destructores Hoel y Heermann y el destructor Samuel B. Roberts, atacaron con determinación suicida, tirando con todo lo que tenían. Mientras la flota japonesa continuaba acercándose, el Hoel y el Roberts fueron hundidos. Después de gastar todos sus torpedos, el Johnston continuó luchando con sus cañones de 5 pulgadas, hasta que fue hundido por un grupo de destructores japoneses.
Después de la batalla, el Samuel B. Roberts recibió el apelativo de "el destructor que luchó como un acorazado".
Durante la batalla, el Yamato logró hundir a quemarropa al portaaviones escolta USS Gamber Bay. Fue el único buque que hundió el orgullo de la Armada Imperial y el único portaaviones de la Armada de los EE.UU. hundido por disparos navales de superficie durante la Segunda Guerra Mundial. Varios otros portaaviones resultaron dañados pero pudieron escapar.
Mientras tanto, las Taffy 1 y 2 que estaban relativamente cerca, lanzaron inmediatamente todos sus aviones: 450 aviones, equipados con todas las armas que tuvieran disponibles, incluso si estas eran solo ametralladoras o cargas de profundidad.
La ferocidad de la defensa estadounidense aparentemente confirmó la suposición japonesa de que estaban atacando a las principales unidades de la flota en lugar de simplemente portaaviones menores y destructores. Kurita finalmente se retiró hacia el estrecho de San Bernardino. Tres de sus cruceros pesados habían sido hundidos y la decidida resistencia lo había convencido de que persistir en su ataque solo causaría más pérdidas japonesas.
Casi toda la fuerza sobreviviente de Kurita escapó. Los acorazados de Halsey y la Tercera Flota regresaron demasiado tarde para aislarlo. Kurita había comenzado la batalla con cinco acorazados. A su regreso a puerto solo el Yamato y el Haruna permanecieron en condiciones de batalla.
KAMIKAZES
Y ahora la frutilla del postre: cuando la desesperada acción de superficie estaba llegando a su fin, el vicealmirante Takijirō Ōnishi puso en funcionamiento sus Unidades de Ataque Especiales desde las bases en Luzón de manera completamente organizada, lanzando ataques kamikaze contra los buques aliados en el golfo de Leyte y las unidades de portaaviones de escolta frente a Samar. Existieron acciones suicidas anteriores, pero no de manera completamente organizada (días antes lo había sufrido el HMAS Australia, como ya vimos).
Ahora, los ataques suicidas fueron empleados como táctica por primera vez. Durante el enfrentamiento de 40 minutos con los kamikazes enemigos, todos los portaaviones de escolta de la Taffy 3, excepto el USS Fanshaw Bay, resultaron dañados. Un Mitsubishi A6M2 Zero se estrelló contra la cubierta de vuelo del USS St. Lo, hundiéndose en 30 minutos. Fue el St. Lo la primera de muchas unidades navales víctima de un ataque kamikaze.
Fue una política desesperada. Motoharu Okamura, que estaba al mando de un escuadrón kamikaze, comentó que en 1944 lo siguiente: “creo firmemente que la única forma de hacer que la guerra esté a nuestro favor es recurrir a ataques suicidas con nuestros aviones. No hay otra manera. Proporcióname 300 aviones y cambiaré el rumbo de la guerra".


Autor: Fortis 7 & Fortis Leader para Fortis Leader - The Pacific & Asia



FUENTES:
Fuentes: “The Battle for Leyte Gulf: the incredible story of World War II’s largest naval Battle” de C. Vann Woodward (2007) “Hirohito´s War: The Pacific War 1941 – 1945” de Francis Pike (2015) “Némesis: La Derrota del Japón 1944 – 1945” de Max Hastings (2007) https://www.facebook.com/photo?fbid=5463059173743136&set=pcb.1212064672678014
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Así fue la Segunda Guerra Mundial™
Claudio A Aguirre
Fuentes:
https://www.eurasia1945.com/.../batalla-del-golfo-de-leyte/
https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_del_golfo_de_Leyte
https://www.facebook.com/photo/?fbid=423188626651891&set=a.340705901566831

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Pedro Pablo Romero Soriano PS

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