Tropas del 5/7 Gordon Highlanders, 154ª Brigada, 51ª División Highland en el bosque de Reichswald. 9 de febrero de 1945
La Operación Veritable fue una de las últimas batallas del Frente Occidental de la Segunda Guerra Mundial. Formaba parte de un movimiento de pinza, diseñado para cortar el paso a Alemania y empujar hacia Berlín.
Después de la Batalla de las Ardenas que había tenido en completo estancamiento al Frente Occidental de Europa sobre la «Línea Sigfrido», finalmente los Aliados comenzaron a gestar la invasión de Alemania. Así fue como las fuerzas de la Commonwealth encarnadas por Canadá y Reino Unido pusieron en marcha la «Operación Veritable» con la intención de acceder a la cuenca industrial del Ruhr y propinar un golpe mortal al Tercer Reich.
Esto formaba parte de la estrategia de “frente amplio” del general Dwight D. Eisenhower para ocupar toda la orilla occidental del Rin antes de tender un puente.
Las fuerzas alemanas consiguieron inundar el río Roer hasta tal punto que las fuerzas estadounidenses del sur, que llevaban a cabo la operación Grenade, que era la mitad sur de la pinza, tuvieron que posponer su asalto.
Los combates fueron lentos y difíciles. El mal tiempo hizo que los aliados no pudieran utilizar su fuerza aérea con eficacia. La cresta del Reichswald es un remanente de un glaciar y, por consiguiente, cuando se moja, se convierte fácilmente en barro.
La Operación Veritable fue una de las últimas batallas del Frente Occidental de la Segunda Guerra Mundial. Formaba parte de un movimiento de pinza, diseñado para cortar el paso a Alemania y empujar hacia Berlín.
Después de la Batalla de las Ardenas que había tenido en completo estancamiento al Frente Occidental de Europa sobre la «Línea Sigfrido», finalmente los Aliados comenzaron a gestar la invasión de Alemania. Así fue como las fuerzas de la Commonwealth encarnadas por Canadá y Reino Unido pusieron en marcha la «Operación Veritable» con la intención de acceder a la cuenca industrial del Ruhr y propinar un golpe mortal al Tercer Reich.
Esto formaba parte de la estrategia de “frente amplio” del general Dwight D. Eisenhower para ocupar toda la orilla occidental del Rin antes de tender un puente.
Las fuerzas alemanas consiguieron inundar el río Roer hasta tal punto que las fuerzas estadounidenses del sur, que llevaban a cabo la operación Grenade, que era la mitad sur de la pinza, tuvieron que posponer su asalto.
Los combates fueron lentos y difíciles. El mal tiempo hizo que los aliados no pudieran utilizar su fuerza aérea con eficacia. La cresta del Reichswald es un remanente de un glaciar y, por consiguiente, cuando se moja, se convierte fácilmente en barro.
Mientras se desarrollaba la Operación Veritable, el terreno se estaba descongelando y, por tanto, era en gran medida inadecuado para los vehículos de ruedas u orugas.
El Grupo de Ejércitos H al mando del mariscal Walther Model sería la agrupación que recibiría toda la embestida de la «Operación Veritable» en el Frente Occidental, por aquel entonces sometido a las directrices del veterano mariscal Gerd von Rundstedt.
La mayor ventaja con que contaba Alemania para protegerse de la «Operación Veritable» era que prácticamente toda su frontera en el oeste había sido inundada tras la apertura de diversas presas sobre el Río Maas y el Río Rin. Precisamente muchos de los pueblos estaban completamente hundidos con los tejados de las casas y copas de los árboles asomando del agua, además de algunas colinas cuyas cimas sobresalían en forma de islotes deshabitados. A esta ventaja había que añadir que en posiciones transitables como el Bosque de Reichswald los accesos se encontraban precedidos por campos de minas, fosos anticarro y trincheras interconectadas por bunkers, tal y como era habitual en la temida «Línea Sigfrido».
Los intentos de utilizar los blindados de forma aislada durante la Operación Veritable sufrieron generalmente muchas bajas, lo que significó que los blindados tenían que estar combinados con la infantería y precedidos por ella en todo momento.
Una de las formas de sortear el problema de las inundaciones fue el uso de vehículos anfibios Buffalo para desplazarse por las zonas inundadas.
El agua había dejado sin efecto los campos de minas y las defensas de campo, y aisló a las fuerzas alemanas en islas artificiales fortificadas, donde podían ser eliminadas sin necesidad de contraataque.
Otra adaptación fue el uso de lanzallamas acoplados a los tanques Churchill “Crocodile”. Los tanques equipados con lanzallamas Wasp se dieron cuenta de que el arma era extremadamente eficaz para obligar a los soldados alemanes a abandonar sus puntos fuertes.
La Operación Veritable tuvo finalmente éxito, capturando las ciudades de Kleve y Goch.
Las fuerzas canadienses y británicas se enfrentaron a una feroz resistencia y sufrieron 15.634 bajas durante la Operación Veritable.
Las tropas alemanas sufrieron 44.239 bajas durante el mismo periodo y fueron elogiadas por su ferocidad y fanatismo por los generales Eisenhower y Montgomery, respectivamente.
Después del éxito de la «Operación Veritable por parte del I Ejército Canadiense y del II Ejército Británico, el IX Ejército estadounidense que había estado inmovilizado por el desbordamiento de la Presa de Schwammenauel, pudo poner en marcha su parte de la campaña en el Frente Occidental lanzando la «Operación Grenade». Gracias a estas dos grandes ofensivas de los Aliados se acabaría por superar definitivamente la «Línea Sigfrido» y acceder de manera definitiva al oeste de Alemania.
Patton, Montgomery, y Bradley, febrero de 1945
La operación “Veritable” (operación aliada desde el norte de Alemania), puesta en marcha desde el 8 de febrero de 1945, halló más dificultades de las que hubiera previsto el más pesimista de sus comandantes. Las tropas hicieron escasos progresos en los campos convertidos en pantanos por los continuos aguaceros. Los tanques se atascaban en los barrizales de las carreteras, y cuando se inundó la carretera clave Nimega-Cleve, se produjo un monumental atasco de vehículos.
En el sur, el general William Simpson y su 9° Ejército también se veía obstaculizado por el agua. El río Roer crecía por momentos, y aunque sus zapadores le aseguraron que ello solo se debía a la lluvia, y no a una rotura en sus embalses, todos menos uno de sus comandantes de cuerpos le exhortaron a que aplazase la operación “Grenade” (operación aliada desde el sur, en conexión con “Veritable”). Simpson replicó que les comunicaría su decisión hacia las cuatro de la tarde. Era un problema de difícil solución: el éxito de “Veritable”, acción que ya comenzaba retrasándose, dependía en gran parte del ataque de la mañana siguiente. Pero ¿qué ocurriría si enviaba al ataque a sus tropas, cruzando el Roer, y luego estas quedaban aisladas, con la inundación a sus espaldas? Poco antes de las cuatro le comunicaron que el río seguía subiendo, aunque ligeramente. ¿Era una subida causada por las lluvias, o por el agua de los embalses? ¿Debía arriesgarse? Probablemente su carrera terminaría allí, si fracasaba en el ataque.
Resulta extraño que los que hicieron que “Veritable” dependiese en tal grado de la operación “Grenade” no se hubiesen dado cuenta de lo que iba a ocurrir. Como resultado de ello, doscientos mil soldados, entre canadienses, ingleses, galeses y escoceses, se hallaban enfrascados en una de las batallas más agotadoras de la guerra. La responsabilidad debía ser compartida por muchos, pero principalmente por los mandos superiores: Eisenhower y Montgomery, Marshall y Brooke.
Durante todo el día siguiente, 10 de febrero, los hombres del general Brian Horrocks (XXX Cuerpo Británico) siguieron avanzando lentamente, marchando con coraje contra un enemigo obstinado. Horrocks debía haber recibido ayuda de la operación “Grenade”, pero como ya es sabido, no hubo ataque de Simpson, y los alemanes enviados al norte como refuerzo daban un gran trabajo a los soldados de la operación “Veritable”. Horas más tarde la mayor parte de la carretera Nimega-Cleves se hallaba anegada por las aguas. Además, la primera oleada de agua de los embalses del Roer no solo había hecho crecer considerablemente el río Roer, sino que estaba llegando a Maas, y al cabo de pocas horas Horrocks tendría que enfrentarse con otra calamidad: el terreno bajo de Reichswald quedaría igualmente anegado.
El Ejército aliado que estaba haciendo más progresos aquel día, fue detenido por una orden, y no por el enemigo. Omar Bradley llamó a Patton y le preguntó si podía ponerse a la defensiva. Patton replicó acaloradamente que era el comandante de más edad y experiencia de todo el Ejército, y que solicitaría que le relevasen si le obligaban a actuar a la defensiva.
En la imagen; Las carreteras empapadas que atravesaban el Reichswald suponían un enorme obstáculo para el avance ofensivo de los Aliados. En esta imagen, los vehículos canadienses se han atascado en el barro, provocando un enorme atasco y retrasando el calendario del mariscal de campo Montgomery
Los argumentos de Bradley solo hicieron comentar a Patton sarcásticamente que sería una buena idea si alguno de los del 12° Grupo de Ejército se acercaba al frente de vez en cuando. Para Patton, lo malo de Bradley era que no se enfrentaba con Eisenhower, ni luchaba por sus convicciones con la suficiente firmeza.
Poco después Bradley volvió a llamar. Lo que dijo en esa ocasión proporcionó a Patton una extraña satisfacción. El ataque de Monty, dijo Bradley confidencialmente, era el mayor error que Eisenhower había cometido. Pronosticó que las tropas quedarían atascadas, si no lo estaban ya. Simpson no había atacado como estaba previsto, y lo más probable es que hubiera que volver al plan defendido por Patton en cuanto lo permitiese el estado del tiempo.
Esto no eran más que meras especulaciones. A pesar de las dificultades que encontró la operación “Veritable”, y del aplazamiento de “Grenade”, Eisenhower no tenía intenciones de cambiar sus planes. Montgomery seguiría dirigiendo el ataque principal a través del Rhin, hacia Berlín, en tanto que Hodges y Patton continuaban con su papel de apoyo a la operación principal.
FUENTES:
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Historia de la Segunda Guerra Mundial
"Los Cien últimos días" de John Toland
Pedro Pablo Romero Soriano PS



