Karl Strecker

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Batalla de Stalingrado  

«El XI Cuerpo de Ejército, con sus 6 divisiones, ha cumplido con su deber en los más intensos combates hasta el final». Cuarenta y cinco minutos después se emitía la última señal de vida del Sexto Ejército desde la bolsa: «Los rusos se han abierto paso hasta la planta de tractores, ¡viva Alemania!». Mensaje transmitido a las 08.14 horas, por el coronel general Strecker al Grupo de Ejércitos del Don. En las horas siguientes, los hombres de la bolsa norte iniciarían el viaje más largo y difícil de sus vidas: el cautiverio. El momento de la captura dejó una impresión indeleble en la mente de cada prisionero.
Capturado general Karl Strecker (nacido en Radmannsdorf el 20 de septiembre de 1884 y fallecido en Riezlern/Austria el 10 de abril de 1973 †) fue oficial del Estado Mayor General en la Gran Guerra. El primero de junio de 1942 se convirtió en el comandante del XI Cuerpo de Ejército, con el que marchó al cautiverio ruso el 2 de febrero de 1943 desde la Bolsa norte, y no fue liberado hasta 1955. Había sido condecorado con la Cruz de Caballero. 
Tras finalizar sus estudios, ingresó en la Academia de Oficiales y llegó como subteniente al Regimiento de Infantería 152 de Marienburg. Durante la Primera Guerra Mundial, Strecker ascendió a Ayudante de Regimiento, Comandante de Batallón y, posteriormente, a Comandante de Batallón. Se incorporó al Estado Mayor de la División de Transporte de la Estación de Ferrocarril Oeste y, posteriormente, al I. Oficial General de la 121. División de Infantería. Como mayor, dejó la Reichswehr el 3 de enero de 1920 y se incorporó a la Sicherheitspolizei. Strecker sirvió en diversos lugares hasta convertirse en comandante de la escuela de policía de Münster. Tras la introducción del Servicio Militar, Strecker se convirtió en el I. Comandante de los Servicios de Policía.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Strecker fue comandante de la 79.ª División de Infantería y luchó con esta unidad en los frentes polaco y francés, participando también en la invasión de Rusia. El 1 de abril de 1942, Strecker fue ascendido a General de Infantería y se convirtió en comandante del XVII Cuerpo de Ejército. El 12 de junio de 1942, asumió el mando del XI Cuerpo de Ejército y con este cuerpo participó en la batalla de Stalingrado. El 31 de enero de 1943, Strecker incluso fue ascendido a Generaloberst, pero se vio obligado a capitular el 2 de febrero de 1943 en la zona norte de Stalingrado. Fue hecho prisionero de guerra ruso y finalmente liberado el 19 de octubre de 1955. Karl Strecker falleció en Riezlern el 10 de abril de 1973. 



General capturado Karl Strecker (nacido en Radmannsdorf el 20 de septiembre de 1884 y fallecido en Riezlern/Austria el 10 de abril de 1973) fue oficial del Estado Mayor General en la Gran Guerra. El 1 de junio de 1942 se convirtió en el comandante del XI Cuerpo de Ejército, con el que marchó al cautiverio ruso el 2 de febrero de 1943 desde la Bolsa norte, y no fue liberado hasta 1955. Había sido condecorado con la Cruz de Caballero.
El 1 de febrero, al darse cuenta de que mantener la resistencia solo significaba más derramamiento de sangre, Strecker, sentado en el puesto de mando del Oberstleutnant Julius Müller, en medio de los escombros, se volvió hacia su subordinado y le dijo: "Müller, tengo que irme", a lo que Müller respondió: " Cumpliremos nuestro deber". Con la decisión tomada, Strecker reunió a los restantes oficiales de estado mayor de las cinco divisiones apelotonadas alrededor de su cuartel general y les anunció que "el general Paulus y todos los que aún siguen vivos en la bolsa meridional se han rendido a los rusos. Nuestra situación es desesperada. Por lo tanto, como comandante superior en la Bolsa, les concedo la libertad de actuar de ahora en adelante según les dicte su conciencia. Cualquier defensa es inútil". Luego, Strecker envió su último mensaje: 
"El XI Cuerpo de Ejército y sus divisiones han cumplido su deber hasta el último hombre en un duro combate. ¡Viva Alemania!" Uno de los hombres de Strecker recordaba que "cesó el fuego. Las tropas vencedoras nos hicieron prisioneros sin incidentes ni excesos...Ambos bandos estaban verdaderamente hartos de tanta muerte y se sentían felices de que por fin todo hubiese terminado de una vez por todas".

En la imagen: Soldados soviéticos pasan corriendo por el devastado taller de la planta metalúrgica Octubre Rojo, ambos llevan subfusiles automáticos PPSh-41. Archivo Estatal Ruso/ Foto de G. Samson. Imagen coloreada por Facundo Colourised del grupo FGF Colourised


Batalla de Stalingrado, 1 y 2 de Febrero de 1943, la última resistencia de el general Strecker

El reducto septentrional, con los restos de las seis divisiones bajo el general Strecker, aguantó todavía. Strecker, con el cuartel general del XI cuerpo en la planta de tractores de Stalingrado, indicaba: «Las tropas están luchando sin armamento pesado y sin suministros. Los hombres se derrumban de cansancio. Muriéndose de congelamiento todavía sostienen sus armas. Strecker». Su mensaje era sólido, aunque evitaba notablemente los clichés nacionalistas. Adolf, que lo recibió después de encontrarse con Zeitzler, respondió al caer la tarde: «Espero que el Kessel del norte resista hasta el fin». Para subrayar más este punto, emitió una directiva poco tiempo después: «El XI cuerpo del ejército debe resistir hasta el fin para comprometer a cuantas fuerzas enemigas sea posible, con el objeto de facilitar las operaciones en otros frentes».
Los cuatro ejércitos soviéticos se habían trasladado rápidamente para aplastar el último reducto. Con una concentración de 300 cañones de campaña sobre 800 m, el distrito fabril fue aplastado otra vez. Todos los restantes búnkeres fueron destruidos a quemarropa, algunos con cañones de campaña, otros con lanzallamas, a veces con tanques que se dirigían y metían su cañón en una tronera.

Strecker creía que, sencillamente, para ayudar a Manstein, existía un propósito militar para el que era útil seguir luchando, pero rechazó expresamente cualquier idea de autodestrucción con fines de propaganda. En su opinión, no había duda dónde estaban los deberes de un oficial, como mostraba una conversación con un ayudante de regimiento poco antes del fin.

Strecker pasó casi toda la noche del 1 de febrero en el cuartel general del regimiento de un antiguo amigo, el coronel Julios Müller. Un solo candil ardía en un rincón del búnker cuando el pequeño grupo presente hablaba del reciente combate, los antiguos amigos y la prisión que les aguardaba. «Nadie mencionaba todo el sufrimiento —Strecker anotó—, nadie hablaba con amargura». En las primeras horas de la mañana, Strecker se levantó. «Müller, tengo que irme — dijo—. Que Dios esté con usted y con sus hombres». Strecker se sentía muy entusiasmado con la definición de Dios como «el verdadero mariscal de campo» de Thomas Carlyle. Sin duda, su idea de cielo era un lugar de un orden militar perfecto.

«Cumpliremos nuestro deber, Herr general», repuso Müller cuando se estrecharon la mano.

Strecker había ya rechazado las peticiones de sus comandantes de división de rendirse, pero a las cuatro de la madrugada del 2 de febrero, los generales von Lenski y Lattmann pidieron a Strecker una vez más su autorización. Strecker se negó otra vez. Lenski entonces dijo que uno de sus oficiales había ya salido a negociar los términos con los rusos. Strecker no veía razón para continuar. Groscurth y él redactaron su mensaje final. «El XI cuerpo del ejército con sus seis divisiones ha cumplido su deber hasta el último hombre en un duro combate. ¡Viva Alemania!». Fue recibido por el grupo de ejércitos del Don. Strecker afirmó después que él y Groscurth habían omitido deliberadamente cualquier aclamación a Adolf, pero la versión registrada y después enviada a Prusia Oriental terminaba con «¡Viva Adolf!». Algunos debieron de haber pensado que era político hacer el mensaje más aceptable para la Wolfsschanze.

Cuando dos soldados rusos se asomaron titubeando a la entrada del búnker del comandante, Groscurth les gritó que llamaran a un general. Strecker escribió después que muchos de sus propios soldados estaban «apenas con vida».



FUENTES:
https://www.facebook.com/photo/?fbid=634115235668581&set=g.4051594701624543

Facundo Colourised

Créditos: Notas extraídas del libro " Sobrevivientes de Stalingrado" de Reinhold Busch & "Stalingrado la Batalla vista por los alemanes" de Jonathan Trigg. (FGF Colourised)

Créditos: "ISLA DE FUEGO", la batalla por Barrikady y el distrito fabril en STALINGRADO, de Jason D. Mark. & Supervivientes de STALINGRADO. Testimonios de veteranos del Sexto Ejército, 1942-43 de Reinhold Busch. / www.tracesofwar. (FGF Colourised)
Fuente: Stalingrado de Antony Beevor (2000)











































Pedro Pablo Romero Soriano PS 

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