Inicio de la batalla de Kursk, la última gran ofensiva de la Wehrmacht en el Frente Oriental

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Inicia el tercer verano de la guerra en el Frente Oriental y la última gran ofensiva alemana se pone en marcha a las 03.30 horas del 5 de julio de 1943, con el ataque del 9° Ejército de Walther Model contra el 13° Ejército soviético del Frente Central de Rokossovski. 

“Fue un proceso laborioso y costoso de abrirnos camino a través de un enorme y aparentemente interminable sistema defensivo cuyos espacios intermedios estaban sembrados de minas y provisto de armas de todo tipo”, recordaba el propio Walther Model. “Sin el poder de penetración de los blindados en unidades en formación cerrada resultó imposible lograr un avance rápido a través de las defensas profundamente escalonadas del enemigo. La densidad del fuego soviético era tan grande que ocho disparos antitanques por minuto, y más 1,000 disparos por minuto con armas de mano, podían dispararse por cada 100 metros del frente”. Además, el fuego de la artillería soviética resultó tan impenetrable que la infantería finalmente se quedó atrás de los cañones de asalto que la acompañaban.
De todas las divisiones del 9° Ejército que se lanzaron al ataque en la madrugada del 5 de julio, la 86° división de Infantería al mando del teniente general Helmuth Weidling es a la que mejor le fue, avanzando desde las 6.00 am a lo largo de la línea de ferrocarril Orel-Kursk hacia el sur. Esta división era apoyada por el 656° Regimiento de Cazacarros Pesados compuesta por los batallones 653° y 654° de cazacarros pesados conformados por los blindados de estreno Ferdinand, y el 216° Batallón de Blindados de Asalto (Sturmpanzer).

El 653° Batallón de Cazacarros Pesados atacó al este de la línea ferroviaria Orel-Kursk. Para este ataque se le asignó la 314° Compañía Panzer de Vehículos Dirigidos por Control Remoto. Esta compañía estaba equipada con los vehículos portadores de carga explosiva Borgward B IV. El 5 de julio por la mañana, los Borgward, consiguieron hacer explotar tres de las hileras de minas que los soviéticos tenían dispuestas delante de sus líneas de combate. La profundidad del campo de minas, hizo que esta compañía perdiese 12 de los 36 transportes de carga explosiva con que contaba. Además, el bombardeo artillero soviético fue tan nutrido que no permitió a los zapadores alemanes señalizar las vías que habían quedado libres de minas. Esto ocasionó que las tripulaciones de los Ferdinand no pudiesen saber que rutas estaban limpias. Muchos cazacarros quedaron fuera de combate al pisarlas.
Mientras, el 654° Batallón de Cazacarros Pesados atacó al oeste de la línea Orel-Kursk junto con el 177° Batallón de Cañones de Asalto. Defendía este sector el 410° Regimiento de Fusileros de la 81° División de Fusileros comandada por Alexander Barinov. El 654° Batallón recibió el apoyo de la 313° Compañía Panzer de Vehículos Dirigidos por Control Remoto, también equipada con los Ladungsträger B IV (Borgward). En este caso, la compañía tuvo muy mala fortuna: la artillería soviética alcanzó uno de los B IV cuando estaba todavía en posiciones de partida. La explosión provocó la detonación de otros dos transportes de explosivos. En su avance durante el ataque, una sección de la compañía se metió en un campo de minas. No sólo cayeron cuatro B IV, sino también un tercio de los Ferdinand se quedaron inertes en el campo. Algunos de los soldados de las tripulaciones que bajaron a arreglar los daños en las cadenas murieron a causa del intenso fuego artillero soviético que siguió.

La artillería del Ejército Rojo descargó con furia sobre los pesados Ferdinand que lograron atravesar el campo minado. Ni los zapadores alemanes, encargados de despejar los campos de minas que tenían aun por delante, ni los soldados de la 86° División de Infantería, pudieron seguir el paso de los Ferdinand. Entretanto, los soldados de la 81° División de Fusileros soviética se sobrepusieron a la sorpresa en el avance de los Ferdinand. Incluso, según relatos de los propios soldados del Ejército Rojo, la lucha fue “inimaginablemente feroz” desde el principio. 

El 5 de julio las tropas de Model, si bien lograron penetrar 8 kilómetros de profundidad y 15 kilómetros de ancho en el sistema defensivo soviético, pagaron un alto precio por el relativo éxito. Las bajas germanas al final del primer día de batalla ascendieron a 1,063 muertos, 5,921 heridos y 215 desaparecidos.

A última hora del 5 de julio, Konstantin Rokossovski informaba los resultados del primer día de batalla y discutió sus opciones con Iósif Stalin. Reconociendo que el enemigo renovaría su ofensiva al día siguiente, Rokossovski tenía en mente un contraataque para detenerlo. En el otro bando, ya por la noche, el XXXXI Cuerpo Panzer informaba al Cuartel General del 9° Ejército con el siguiente tenor: “La infantería enemiga combate de forma especialmente dura y se defiende hasta el último hombre”...



FUENTES:
Fuentes:
Historia de la Segunda Guerra Mundial 
“Kursk 1943” de Roman Töppel (2017)
“Kursk – The Greatest Tank Battle 1943” de M.K. Barbier (2002)
“Kursk 1943 – The Northern Front” de Robert Forzcyk (2014)
“Germany and The Second World War – The Eastern Front 1943 – 1944” de Karl-Heinz Friesser (2017)







































Pedro Pablo Romero Soriano PS 

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