Enero de 1945. Una sección de artillería soviética que maneja un cañón regimental M1943 de 76 mm está a punto de abrir fuego cerca de la ciudad de Ragnit, Alemania, ahora Neman, en la región de Kaliningrado, RusiaLa captura de Ragnit el 19 de enero de 1945 por fuerzas del 3.º Frente Bielorruso del Ejército Rojo, en el marco de la Ofensiva de Prusia Oriental, constituye un ejemplo particularmente revelador de los profundos cambios políticos, territoriales y demográficos que afectaron a Europa Central y Oriental al final de la Segunda Guerra Mundial. La caída de la ciudad sin resistencia significativa refleja tanto el colapso militar alemán en el frente oriental como el estado de agotamiento y desorganización de las estructuras civiles y defensivas locales. Sin embargo, más allá del hecho militar inmediato, la importancia histórica de Ragnit reside en las consecuencias que siguieron a su ocupación, especialmente en lo relativo a la expulsión sistemática de la población alemana autóctona, un proceso que transformó de manera irreversible la composición étnica y social de la región.
La Ofensiva de Prusia Oriental, iniciada en enero de 1945, tuvo un carácter no solo militar sino también político y estratégico. Para la dirección soviética, la derrota definitiva de Alemania en esta región tenía un significado simbólico particular, al tratarse de uno de los territorios históricos del militarismo prusiano. En este contexto, la ocupación de ciudades como Ragnit se integró en un proceso más amplio de destrucción del Estado alemán en el este y de reordenamiento territorial conforme a los intereses de la Unión Soviética. La violencia de los combates, las evacuaciones caóticas y el colapso administrativo provocaron que una parte considerable de la población alemana huyera hacia el oeste antes de la llegada del Ejército Rojo. No obstante, una fracción significativa permaneció en sus hogares, bien por falta de medios, por edad avanzada o por la creencia de que la ocupación sería temporal.
La situación de estos civiles alemanes tras la conquista soviética fue extremadamente precaria. En los meses siguientes a enero de 1945, Prusia Oriental quedó sometida a una administración militar soviética caracterizada por la escasez de recursos, la desorganización inicial y una política deliberada de desmantelamiento de las estructuras anteriores. En este marco, la población alemana restante fue considerada, en términos generales, como un elemento hostil o indeseable, asociado colectivamente al régimen nacionalsocialista mmy a la agresión alemana contra la Unión Soviética. Esta percepción, compartida en mayor o menor medida por los Aliados, sirvió de base para justificar las expulsiones masivas posteriores.
El Acuerdo de Potsdam, firmado en el verano de 1945 por la Unión Soviética, Estados Unidos y el Reino Unido, sancionó jurídicamente la transferencia del norte de Prusia Oriental a la Unión Soviética, integrándolo en la República Socialista Federativa Soviética de Rusia como la futura óblast de Kaliningrado. Aunque el texto del acuerdo hablaba de traslados de población “ordenados y humanos”, la realidad sobre el terreno distó considerablemente de ese ideal. En localidades como Ragnit, la población alemana fue progresivamente privada de derechos civiles, sometida a trabajos forzados y concentrada en condiciones de extrema penuria antes de ser expulsada hacia las zonas de ocupación occidentales de Alemania entre 1946 y 1948.
La expulsión de los habitantes alemanes de Ragnit no fue un fenómeno aislado, sino parte de un proceso masivo que afectó a millones de personas en Europa Central y Oriental. En Prusia Oriental, este proceso tuvo además un carácter particularmente radical, ya que prácticamente la totalidad de la población alemana fue desplazada. El cambio de nombre de Ragnit a Neman en 1946 simbolizó esta ruptura definitiva con el pasado alemán y la voluntad soviética de crear un espacio completamente nuevo desde el punto de vista político, cultural y demográfico. La llegada de colonos procedentes de distintas regiones de la Unión Soviética, en especial de Rusia, Bielorrusia y Ucrania, consolidó esta transformación y borró en gran medida la memoria material y humana de la presencia alemana.
Desde una perspectiva historiográfica, la expulsión de la población alemana de Ragnit y de Prusia Oriental plantea cuestiones fundamentales sobre la relación entre guerra, violencia y reconfiguración territorial. Aunque estos desplazamientos se produjeron en un contexto marcado por los crímenes del régimen nazi y la devastación sufrida por la Unión Soviética, no pueden entenderse únicamente como una consecuencia inevitable del conflicto. Fueron también el resultado de decisiones políticas concretas, avaladas por los vencedores de la guerra, que priorizaron la estabilidad estratégica y el castigo colectivo sobre la protección de los derechos individuales. En este sentido, el caso de Ragnit/Neman ilustra de manera paradigmática cómo el final de la Segunda Guerra Mundial no supuso únicamente la liberación de Europa del nazismo, sino también el inicio de una nueva etapa de desplazamientos forzados y de ingeniería demográfica a gran escala.
FUENTES:
Historia de la Segunda Guerra Mundial
Álvaro Núñez de Pazos
Fuentes y lecturas;
-Mazower, Mark, La Europa negra. Desde la Segunda Guerra Mundial hasta la caída del comunismo, Barcelona, Ediciones B, 2001.
-Judt, Tony, Postguerra. Una historia de Europa desde 1945, Madrid, Taurus, 2006.
-Solchany, Jean-François, Historia de Alemania en el siglo XX, Madrid, Cátedra, 2004.
-Sánchez Recio, Glicerio (coord.), La Segunda Guerra Mundial: consecuencias y memoria histórica, Madrid, Síntesis, 2010.
Pedro Pablo Romero Soriano PS