El asedio de Odessa. El «Conducator» Ion Antonescu

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El dictador rumano, el mariscal Ion Antonescu (izquierda), conversa con Adolf Hitler durante una visita oficial a Alemania, mientras funcionarios alemanes observan. La Rumania del mariscal Ion Antonescu era el segundo aliado más importante de Adolf Hitler dentro del Eje, después de la Italia de Benito Mussolini

Si observamos detenidamente muchos uniformes militares de la Segunda Guerra Mundial, notaremos algo interesante. Detrás de la tela, los botones y las insignias, no solo se encontraban las normas militares, sino también un diseño visual cuidadosamente planificado. Los uniformes se crearon para comunicar autoridad, disciplina e identidad mucho antes de que se pronunciara una sola palabra.
Un nombre que suele aparecer en las conversaciones sobre estos diseños es el de Walter Heck. Mucha gente supone que los uniformes eran creados únicamente por sastres, pero los artistas gráficos también desempeñaron un papel importante. Heck, pintor y diseñador, aportó varios elementos visuales que influyeron en la apariencia general de ciertos uniformes e insignias. Su trabajo se centró en las proporciones y los símbolos que enfatizaban visualmente la altura, la postura y la fuerza. La intención era simple pero poderosa: cuando un soldado vestía el uniforme, el diseño en sí mismo hacía que la figura pareciera más alta, más robusta y más imponente.
Otro nombre que se menciona con frecuencia en relación con estos uniformes es el de Hugo Boss. Existe la idea errónea de que Hugo Boss los diseñó personalmente. En realidad, la función principal de su empresa era la fabricación. Sus fábricas producían grandes cantidades de uniformes según las especificaciones oficiales. Las prendas se caracterizaban por sus estrictos estándares de producción, a menudo con un corte estructurado y tejidos de alta calidad como la lana. En comparación con la ropa más utilitaria que usaban muchos ejércitos en aquella época, estos uniformes tenían una apariencia notablemente más elegante y ajustada.
Los diseñadores también comprendían un concepto que aún se aplica en la moda y el marketing actual: la psicología visual.
Los uniformes se diseñaban cuidadosamente para influir en la apariencia del usuario y en cómo lo percibían los demás. Las chaquetas solían ser ajustadas a la cintura para crear una silueta atlética. Los colores oscuros como el negro, el gris y los tonos tierra transmitían seriedad, autoridad y formalidad. Incluso la disposición de los botones, los bolsillos y las costuras seguía patrones simétricos precisos. Esta simetría atrae naturalmente la mirada y crea una impresión de orden y disciplina estrictos



Mariscal de las Fuerzas Armadas Rumanas, estableció en 1941 un régimen autoritario en Rumanía que ligó el destino de su patria irremediablemente al de la Alemania nacionalsocialista y al de las potencias del Eje. Así fue como durante la Segunda Guerra Mundial el nuevo gabinete colaboró activamente con los alemanes y declaró hostilidades a los Aliados, participando el Ejército Rumano en la invasión de la Unión Soviética sobre el Frente Oriental hasta el cambio de tornas de la contienda en 1944.
Cuando el Führer le comunicó a Antonescu sus planes de invadir la Unión Soviética en junio de 1941, éste ofreció de inmediato su apoyo para acabar con el comunismo soviético. A cambio, el Führer le prometió que Rumanía recuperaría los territorios perdidos el año anterior. Al cabo de pocas semanas, las tropas rumanas habían conquistado el territorio de la recién nacida República Socialista de Moldavia, dentro de la cual se engloba la Besarabia y Bukovina, alcanzando la antigua frontera de 1940.
El 27 de julio de 1941, Hitler le envió una carta al General Ion Antonescu en el que le solicitaba la cooperación de las tropas rumanas más allá del Río 
Dniéster . Antonescu aceptó; de hecho las tropas rumanas ya habían estado avanzando hacia la Unión Soviética desde el 17 de julio. Con el beneplácito del Rey Mihail I, autorizó a las fuerzas armadas rumanas seguir avanzando sin límites a través de Ucrania y ampliar el proyecto nacional de la “Gran Rumanía” con el importante puerto estratégico de Odessa.
Los soviéticos organizaron tres líneas defensivas: la primera tenía 80 km de largo y estaba situada entre 25 y 30 km de Odessa, la segunda era la más fuerte y se encontraba a sólo 7 km de la ciudad, con una longitud de 30 km, la tercera línea defensiva se encontraba dentro de la misma ciudad. Inicialmente se encontraban cuatro divisiones y dos regimientos en Odessa, lo que equivalía a 34.500 soldados y 240 piezas de artillería. El apoyo aéreo era reducido, aunque con el tiempo entrarían en acción algunas escuadrillas llegadas desde Crimea.
Inicialmente todo salió como se había planeado, y para el 10 de agosto, las fuerzas de Rumania ya habían penetrado la primera línea defensiva soviética.
Sin embargo las bajas habían sido altas en ambos bandos y Antonescu expresó su preocupación de que los soviéticos no renunciarían a Odessa fácilmente. Para el 24 de agosto, el Cuarto Ejército había sufrido 5.329 muertos, 18.600 heridos y 3.378 desaparecidos.
Tras quedar estancado el avance debido a los contraataques soviéticos, se planeó otra ofensiva para el 28 de agosto y se intentó reanudar la ofensiva rumana sin mayores resultados.

Infantería rumana a caballo y otros a pie, toman posiciones defensivas en la estepa, se puede ver al soldado de la derecha con una pala posiblemente para hacer alguna trinchera. Verano de 1942, Sur.- Don/Stalingrado - Unión Soviética. (FGF Colourised)

A inicios de septiembre, el Teniente General Ciuperca le sugirió al Mariscal Ion Antonescu que le permitiera realizar un ataque desde el oeste de Odessa, ya que creía que la infraestructura defensiva era débil allí.
Si bien la tercera ofensiva empezó a arrojar resultados mejores a las ofensivas anteriores, la fuerte resistencia soviética motivó a que las municiones se agotaron rápidamente y la nueva ofensiva tuviera que suspenderse.
A pesar del inexorable avance de las fuerzas rumanas terrestres, la derrota soviética ocurriría debido a dos acontecimientos independientes: la destrucción del depósito de combustible de Odessa y a que el General alemán E. von Manstein lograra irrumpir en el Istmo de Perekop el 29 de septiembre, haciendo peligrar el suministro de Odesa desde Sebastopol.
Por esta razón, el Alto Mando Soviético ordenó evacuar el puerto soviético el 6 de octubre, si bien luego postergó la evacuación para el 14.
Desde el 14 de octubre el Ejército Rojo dio inició la evacuación, que no pasó desapercibida a los rumanos, lo que motivó que se intensificará el número de salidas aéreas. El 16 de octubre, a las 10:30 horas, patrullas de vanguardia han entrado en Odessa, prácticamente abandonada por las tropas soviéticas. A las 16:00 horas el puerto ha sido capturado, y por la noche la poca resistencia que quedaba ha sido aniquilada.

Soldados de la 2ª División Rumana de fusileros de montaña marchando hacia Sebastopol. Diciembre 1941


FUENTES:
https://www.facebook.com/photo?fbid=306168644848636&set=a.131347705664065

Vientos de Guerra: Segunda Guerra Mundial

https://www.facebook.com/photo/?fbid=328027542944020&set=gm.6579275488856439&idorvanity=4051594701624543

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Pedro Pablo Romero Soriano PS

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