Esta operación se puso en liza con el objetivo de destruir al 8° Ejército italiano y llegar hasta la ciudad de Rostov, aislando así a los Grupos de Ejércitos del Don y del Cáucaso, que trataban de socorrer a las tropas cercadas de Paulus. Los soviéticos desplegaron para la ofensiva en este sector, 425.000 hombres, 1.170 carros de combate, 5.000 cañones y morteros, así como 590 aviones. Es decir, 30 divisiones de fusileros, nueve de la Guardia, 17 brigadas blindadas, tres de la Guardia, y 17 brigadas mecanizadas, tres de ellas de la Guardia. Frente a ellos el 8° Ejército italiano, el XXIX y XVII Cuerpos de Ejército alemanes, el I y el II Cuerpos de Ejército rumanos, así como otras divisiones sueltas, incluidas algunas Panzer, que formaban parte de la reserva del Grupo de Ejércitos del Don. En total sumaban 459.000 hombres, sin embargo, el ataque soviético se centró en una zona donde los efectivos eran solamente de 210.000 hombres, 350 carros de combate y unos 500 aviones.
El ataque decisivo comenzó el día 16 de diciembre, centrándose en el sector defendido por las divisiones de infantería Cosseria y Ravenna, del II Cuerpo de Ejército del general Zanghieri. Al amanecer de aquel día, en cuestión de segundos, los proyectiles fueron cayendo a lo largo del frente del 8° Ejército italiano mientras 20.000 proyectiles por minuto llovían sobre las trincheras italianas. No fue tan devastador como cabría esperar. Sin embargo, las bajas de los defensores comenzaron a ser cuantiosas, aunque consiguieron resistir sin derrumbarse durante esa primera jornada, en parte gracias al envío de tropas de refuerzo por parte del mando alemán.
Entonces la infantería soviética lanzó su ataque; el comandante del 1° Ejército de Fusileros de la Guardia Dimitri Lelyushenko, mantuvo unidas sus seis divisiones de fusileros como un gran bloque. Su principal punto de esfuerzo estaba dirigido a la 5ª División de Infantería “Cosseria” de Enrico Gazzale y su vecina, la 3ª División “Ravenna” al mando de Francesco Dupont. Por otro lado, la 9ª División “Pasubio” de Giovannelli a su derecha también estaba siendo atacada. En encarnizado combate sufrieron muchas bajas, pero no hubo mayor avance soviético en el primer día; de todos modos, no habría ningún refuerzo de ellos para el 8° Ejército italiano. A la izquierda de la Cosseria estaban los Alpini (tropas de montaña italianas) de la 4ª División de Montaña “Cuneense”, separados de ellos por el estrecho, pero profundo y rápido río Kalitva, haciendo que cualquier refuerzo inmediato sea imposible. En cualquier caso, los Alpini habían estado bajo ataque casi constante desde la mañana del 12 de diciembre, lo suficiente para quedar inmovilizados en sus trincheras.
Mientras más al sur, esa misma mañana del 16 de diciembre los soviéticos, que estaban a 200 kilómetros de Rostov, reanudaron su marcha hacia esta ciudad mediante el lanzamiento de un ataque masivo del 3° Ejército de Fusileros de la Guardia al mando de Fiodor Kuznetsov contra el Destacamento de Ejército Hollidt recientemente mejorado y el Grupo de Ejércitos B alemán. En la zona de Hollidt, el VII Cuerpo de Tanques soviético atacó a dos divisiones, que emprendieron la retirada rápidamente, pero Karl Hollidt, que había detectado la acumulación de fuerzas soviéticas, comprometió rápidamente a la 294ª División de Infantería alemana y a los catorce tanques restantes de la 22ª División Panzer a la batalla y detuvo temporalmente a los soviéticos, al siguiente día, sin embargo, la unidad vecina de Hollidt, el 8° Ejército italiano, era vapuleado, exponiendo su flanco izquierdo al completo. Destacar la resistencia de los remanentes de tropas rumanas, quienes a pesar de los golpes que habían recibido solo dos semanas antes (Operación Urano), junto con sus camaradas de la 62ª División de Infantería alemana empeñaron una gran resistencia, esta última unidad se había destacado para apoyar al 8° Ejército italiano unas pocas semanas antes.
El trabajo de apoyo tuvo que recaer en las reservas del 8° Ejército italiano. La 17ª División Panzer que estaba destinada a actuar como contragolpe móvil, estaba ahora varios kilómetros al sur, a punto de unirse a la Operación “Tormenta de Invierno” de von Manstein. Italo Gariboldi [comandante máximo del ARMIR] solo tenía una unidad disponible: los reservistas de edad de la 156ª División de Infantería “Vicenza” en tareas de retaguardia. Inadecuadamente entrenada, en mal estado físico y sin un cañón de artillería o un camión disponible, era imposible que el comandante de la División “Vicenza”, Etelvoldo Pascolini, y sus dos regimientos de hombres de mediana edad pudieran trasladarse al sur a toda prisa. Gariboldi pidió ayuda a los alemanes, pero el Ostheer no tenía más reservas. El comandante del 8° Ejército sintió que todo estaba perdido…
Fotografía coloreada por Facundo Gastón Filipe18 de enero de 1943: testimonios en la retirada de la División Tridentina, el calvario del Cuerpo Alpino en la cuenca del Don La tarde del 18 de enero de 1943, batallones de la División Tridentina estaban en proceso de reunirse en Podgornoje tras su retirada desde el frente en el Don. El General Nasci, comandante de todo el Cuerpo Alpino, junto con las unidades de servicio del cuerpo se unieron a la División Tridentina en Podgornoje. El comandante de la Tridentina, el general Reverberi, planeaba salir de Podgornoje en dos columnas en dirección oeste. El 5° Regimiento procedería por la izquierda (incluido el Grupo Val Camonica), y el 6° Regimiento a la derecha (con los Grupos Vicenza y Bérgamo, así como la sección de servicios divisionales). Podgornoje había sido una importante base logística para el Cuerpo Alpino. Ahora, un denso humo cubría la ciudad. Los almacenes italianos, depósitos de municiones y depósitos de suministros se habían incendiado. Mientras las llamas iluminaban el cielo los y depósitos de municiones explotaban, el teniente Nuto Revelli (Batallón Tirano, 5° Regimiento Alpino) y los hombres de su Compañía se unieron a las caóticas multitudes de soldados que abandonaban Podgornoje el 19 de enero: “Nos incorporamos a la carretera que conduce a la calle principal y nos insertamos en la columna. Camiones, carros, trineos y recuas de mulas obstruyen las columnas, los italianos y los alemanes gritan, empujan, maldicen, se detienen y corren. Como piedras en un inundado río, rodamos, chocando unos con otros. Sobrepasamos columnas, cortamos otras, y otras cruzaban nuestra columna. nosotros apenas nos movíamos, o de lo contrario corríamos… era una confusión continua”. Una vez que las tropas del 5° Regimiento Alpino alcanzaron la cima de una empinada cuesta que se alejaba de Podgornoje, procedieron a seguir órdenes avanzando hacia Opyt, pero una contraorden los redirigió a avanzar hacia Skororyb. A medida que se acercaban, se dieron cuenta de que el Batallón Tirano ya estaba enfrascado en una batalla con las fuerzas enemigas. una vez que los Alpini del Batallón Edolo llegaron a las afueras de Skororyb, sacaron de sus trineos las armas pesadas junto con cajas de municiones y los llevaban sobre sus espaldas. A medida que avanzaban, podían escuchar los sonidos de una furiosa batalla que se avecinaba. Algunos fusileros que se habían adelantado regresaban ahora, presentando diversas heridas; “Algunos sostenían una mano sobre su pecho o estómago sangrante, otros sostenían un brazo sin vida o sostenían a un compañero alpino que se tambaleaba o cojeaba”. A medida que los Alpini avanzaban más cerca de la aldea, las fuerzas enemigas comenzaron a disparar armas automáticas desde ishbas que parecían “verdaderas fortalezas”. Los Alpini avanzaron en zigzag, cayendo en la nieve, disparando sus anticuados fusiles. No hubo tiempo para emplazar las ametralladoras. Andrea Rico Fedriga, un soldado alpino del Batallón Edolo, escribió: “Ahora, una inesperada sorpresa: a nuestra derecha aparecen dos grandes tanques [rusos]”. Mientras los tanques avanzaban hacia los Alpini, Fedriga escuchó a alguien gritar: "Ayuda, ayuda, están matando a mis hombres". Fedriga se dio cuenta de que la voz pertenecía a uno de los comandantes quien, al darse cuenta del peligro que representaban los tanques, pidió ayuda. “¿[Ayuda] de quién?” Se preguntó Fedriga. Sin embargo, en ese mismo momento, por la izquierda, apareció un tanque alemán. Los Alpini medios enterrados en la nieve observaban cómo los tanques avanzaban uno hacia el otro. El tanque alemán era más pequeño que los dos rusos. Mientras Fedriga los veía asumir sus posiciones, como si se prepararan para un duelo, recordó la historia bíblica de David y Goliat. Escribió: “Observo el tanque alemán. Veo la torreta moverse…miro uno de los tanques rusos. El primero está realizando la misma maniobra, pero el tanque alemán es más rápido y dispara”. ¡Dio al blanco, fue un golpe directo y centrado! Una mezcla de humo y llamas se elevaba desde el tanque ruso mientras avanzaba y luego se detuvo. “Ahora el tanque alemán está detenido como si estuviera estudiando los movimientos del segundo tanque [ruso]. Se había movido para rodear el frente del primero, maniobrando su torreta, apuntándola contra su enemigo, pero es demasiado lento. De nuevo, el tanque alemán dispara primero y alcanza su objetivo en el centro. El humo y el fuego también envuelven al segundo coloso…” Alpini, al presenciar esta escena, intentó no pensar en los soldados rusos que se enfrentan a una muerte espantosa dentro de los tanques en llamas. Fedriga escribió: “Uno no podría permitirse tener pensamientos humanos tan naturales. En la guerra hay que matar para no ser asesinado, matar con una alegría casi salvaje, porque la muerte del otro significa vida para uno mismo. Maldita la guerra y maldito aquel que nos hace luchar”.
FUENTES:
https://www.facebook.com/cronicampsgm/photos/a.100906571299955/739198210804118/
Crónica Militar y Política de la Segunda Guerra Mundial
“Choque de Titanes - la Victoria del Ejército Rojo sobre Hitler” - David M. Glantz (2015)
“Death on the Don - The Destruction of Germany´s Allies on the Eastern Front 1941-44” - Jonathan Trigg (2013)
“Blitzkrieg No Longer - The German Wehrmacht in Battle, 1943” Samuel W. Mitcham, Jr. (2010)
Fuente: “Sacrifice on the Steppe: The Italian Alpine Corps in the Stalingrad Campaign 1942 - 1943” de Hope Hamilton
Pedro Pablo Romero Soriano PS
